Entradas recientes

September 1, 2020

September 1, 2020

Please reload

Archivo
Please reload

La mujer de "Los Puentes de Madison"

 

Meryl Streep

“Los Puentes de Madison”

 

Meryl Streep es, sin duda alguna, una de las actrices más famosas, importantes y grandiosas de su generación. La más nominada al Óscar, con un total de 21 nominaciones, repartidas entre las categorías de actriz estelar y actriz de reparto; ha ganado un total de 3 por sus interpretaciones en Krammer contra Krammer (1980), La Decisión de Sophie (1983) y La Dama de Hierro (2012), lo cual la hace, también, la actriz más ganadora de todos los tiempos.

 

Su capacidad histriónica abarca todos los géneros: es sutil y vulnerable en el drama, hábil y mordaz en la comedia y de una voz capaz en una comedia musical… puede llevarte al borde de las lágrimas o a la más grande carcajada.

Meryl Streep es una gran actriz porque no se limita a un sólo papel. Si hay alguien que ha podido eludir la temible tendencia a ser encasillada, es ella. Otra de las razones por las que yo creo que es una actriz como ninguna es que siempre interpreta papeles en diferentes etapas o situaciones en las vidas de una mujer que, precisamente, la hacen ser una mujer: madres que cantan canciones de Abba y redescubren su relación con su hija (Mamma Mia), amantes y esposas atravesando por alguna crisis de identidad o de pareja (Las Horas, Los Puentes de Madison), líderes políticas (La Dama de Hierro) o figuras del  mundo de la moda (El Diablo Viste a la Moda), etc.

 

En esta ocasión, y de entre todas las películas que componen la extensa filmografía de esta actriz, quisiera que repasáramos una de sus películas más hermosas: Los Puentes de Madison. 

 

Basada en la novela homónima de Robert James Waller, esta película cuenta la historia del breve pero intenso romance entre una esposa y madre de un pequeño pueblo de Iowa llamada Francesca Johnson y un intrépido fotógrafo de mundo llamado Robert Kincaid (interpretado por Clint Eastwood). Robert llega al pueblito de Francesa para realizar un ensayo fotográfico de los puentes de madera cubiertos del condado y conoce a esta mujer italiana que se casó durante la Segunda Guerra Mundial y que siempre ha sentido que ese lugar olvidado de Iowa es demasiado pequeño para ella.

 

Esto es lo que me interesa explorar de esta película, del personaje que interpreta Meryl Streep, más allá de su romance extramarital con un hombre que conoce a penas cuatro días mientras su esposo y sus hijos están en una feria estatal. 

 

Me interesa el personaje de Francesca, una mujer de mediana edad, que se siente atrapada, casi asfixiada en la cotidianidad que domina su vida entera. Ella tiene todo lo que una mujer, en teoría, podría desear: vive cómodamente sin preocupaciones en una bonita casa, con un marido amable y cariñoso, y un par de hijos a quienes adora. Sin embargo, hay algo que a ella le hace tanta falta y que precisamente encuentra en Robert. Yo quiero pensar que es algo más allá del deseo físico que ambos sienten y al que se entregan a lo largo de los días que pasan juntos. Tal vez lo que Francesca quiere y desea verdaderamente es vivir, realmente vivir, más allá de una granja en un rincón de un desolado estado granjero de Estados Unidos. 

 

Francesca, a lo largo de esos cuatro mágicos días, desea… y desea intensamente. Ese deseo que ella siente y explora, lo solemos asociar usualmente a mujeres jóvenes, quienes buscamos comernos el mundo de una sola mordida porque, sí, somos jóvenes e impulsivas. Pero, ¿qué hay de mujeres como Francesca?, mujeres a quienes la sociedad les dice, les impone la idea que el mundo parece haberse cerrado, acabado por completo, luego de cumplir los treinta años. Como si a partir de entonces, cuando la juventud se acaba abruptamente y cada una nos marchitáramos poco a poco, ya no sintiéramos ganas de explorar cosas o intereses nuevos. Esta es una idea que me parece de lo más dañina e injusta, y que el libro y la película, exploran velada pero de forma muy presente.

 

Otra idea presente en el personaje de Francesca está relacionado a esa juventud que se acaba. Es mejor disfrutarla cuando se pueda porque ya habrá tiempo de “sentar cabeza” cuando seamos grandes… al menos eso es lo que la sociedad también nos dice, ¿no es así? Que tiene que llegar un momento de nuestras vidas como mujeres, en los que nuestros deseos tendrán que quedar de lado o que nuestros verdaderos deseos son casarnos, tener una familia. Sacrificamos nuestros verdaderos deseos a cambio de los roles seguros que la sociedad nos impone sólo por ser mujeres. Al final Francesca hace eso, sacrifica su deseo de huir con Robert a explorar el gran y ancho mundo que le fue negado cuando se casó después de la guerra. Francesa hace ese sacrificio, más que nada, por sus hijos y por la forma en la que su ausencia podría dañarlos. Queda a interpretación de cada quien si este sacrifico es “bueno” o es “malo”… yo creo que no es lo uno ni lo otro. Creo que más bien, el desenlace de Francesca y su historia de amor con Robert, va más allá de las dualidades de lo bueno y lo malo, y nos invita a reflexionar en los roles que las mujeres debemos interpretar para ser aceptadas en la sociedad en la que vivimos, con tal de no convertirnos en parias ni ser rechazadas. A reflexionar en el peso de nuestras decisiones y en nuestra capacidad de amar y de desear, de sentir una vez que damos todo por terminado… incluso, en las segundas oportunidades.

 

Francesca Johnson nos invita a ponernos en sus zapatos, no a juzgarla, sino a preguntarnos, ¿qué haríamos en su lugar?, ¿acaso yo también habría tomado la misma decisión que ella?

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Twitter Icon
  • Grey YouTube Icon
  • Grey Instagram Icon

Tipos de viaje interior

Psicodinámicas

Psicodinámicas

Terapia individual

Terapia individual

Cursos y talleres

Cursos y talleres

Psirculando

Psirculando

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now